Kinbaku Society of Berlin

Passionate to research japanese bondage

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Interview with Pilar Aldea for Issue #16

Interview by Saara Rei
The original interview was conducted in Spanish (below), and was translated for issue #16 of the KSB Magazine.

“It is not fiction when I invent, it is not reality when I witness. I see in the darkness the extreme density of the image. Only the pure light blinds me.” – Pilar Aldea, pilaraldea.com

Cuándo descubriste el shibari por primera vez?
En el 2010 ya estaba completamente sumergida en el mundo de las cuerdas.
Junto con Ana Gutiérrez, que era mi compañera de cuerdas en aquel entonces, asistimos uno tras otro, a talleres de Alberto Noshibari, Osada Steve, Yukinawa Max… tuvimos la suerte de poder asistir a los primeros talleres en Europa de Akira NaKa y de Haruki Yukimura en el LFAJRB de Londres y en el Copenhagen Shibari Dojo respectivamente, que nos marcaron un antes y en después en el entendimiento y manejo de las cuerdas, como creo que fue para a la mayoría de los que participaron en aquellos maravillosos  talleres. Pasamos años recorriendo los encuentros y festivales, asistiendo a los talleres con un entusiasmo a prueba de distancias, fríos o calores. Formábamos parte de una gran familia cuyo nexo común eran las cuerdas y disfrutamos enormemente de ello. 

¿Qué te atrajo del shibari? ¿Qué crees que es interesante sobre el shibari?
Prefiero referirme a mi trabajo con cuerdas, simplemente como Cuerdas porque creo que en muchos aspectos me he distanciado tanto de lo que se entiende por shibari que no es el término apropiado.
Llevaba muy poco tiempo “enredándome en las cuerdas”, por una curiosidad un tanto erótica y un tanto estética, cuando me invitaron a un evento privado, allí vi dos cosas que me fascinaron y obsesionaron; El estado, casi místico, en el que vi entrar a Ana Gutiérrez mientras era atada, y el extraordinario movimiento de las cuerdas de Alberto Noshibari mientras la ataba… 
En ese momento las cuerdas entraron en el espacio interno desde el que escribo, filmo, compongo, fotografío… 
Muchos talleres de técnica más tarde, cuando mi reputación ya era la de una atadora “imprevisible y excéntrica”, conocí a Dasniya Summer, y “llovieron flores” sobre el mundo de cuerdas que conocía. Los trabajos de Dasniya, Shadow, Murakawa, Berg Bog, Sangs Blague o Felix Ruckert se convirtieron, en aquellos momentos, en las cuerdas con las que yo quería dialogar.
Aun así, y aunque a muchos pueda parecerles extraño al ver mis cuerdas, he recibido, guardo y practico, preciadas enseñanzas de muchos de los profesores y maestros con los que he trabajado. En realidad, este es para mi,  el gran regalo del shibari, lo que no puedes evitar, lo que se mete en tus cuerdas a pesar de la “enajenación consciente” al estar atando, el gesto que lleva el nombre de otro y cruza tu mente cuando mueves las cuerdas y hace sonreír de agradecimiento y complicidad tu corazón.

¿Qué tipo de artista te consideras? ¿Cuándo descubrió su arte, cómo se desarrolló y cuándo conectó la práctica de su artista a las cuerdas?
Mi herramienta de base es la palabra, empece a escribir con siete años, a los quince las imágenes empezaron a formar parte de mi, pero salvo algunos escarceos, fue con las performances de cuerdas que el contacto con el espectador se volvió directo.
Hasta entonces, el espectador no dejaba de ser una “interpretación personal”, sea lo que sea que el eco o la critica diga sobre tu trabajo, te llega a posteriori, escribes, filmas o fotografías en solitario. Lo que me sucedió con las cuerdas fue que al aprenderlas y practicarlas en grupo, muy pronto el sabor de la exposición directa, la amplitud que proporciona el diálogo con el observador  o la fuerza de las emociones compartidas me abrieron un universo de expresión.
Between 2012 and 2015, together with Ana Gutiérrez, we developed the project “Cuerdas Poéticas, Sensual Performance of Explicit Poetry” with performances and workshops in ​​Madrid, Soria, Bilbao, Strasbourg, Gothenburg, Moscow and Berlin among others and I present the short film“ATTACHAMENT”, an experimental film work with images of Akira Naka, Iroha Shizuki, and Ana Gutierrez, selected in various International Festivals, the last one this August at the Celaya Experimental Film Fest in Mexico
In 2016, I launched “some ropes”, a project of work and research with ropes that includes workshops, scenic proposals and exchange with artists from different disciplines such as:
“SHIBARI OR BANANA?, with Juju Kotobuki, Lee Sola, Rija Mae, Afsana Kink, Saara Rei and Jay Diviaren. Eurix X (Berlin). “UNLEASH THIS CHAOS IMMEDIATLEY”, with Micha Stella and floZif in Eurix XI (Berlin). “LOFT”, with Lee Sola at La Estupenda Performing Arts. (Granada). “KEEP CALM AND ROPE TENNIS”, with Micha Stella, floZif, Rija Mae and Naomi Sotorroso at Eurix XII (Berlin). “ROB & ROPE”, with Micha Stella,  (designer of rope dollars by Human Chuo). Prague Shibari Festival (Prague). “HIBAKUSHA. Bombed person, with Rosalie Lello Li, dramatic Redding by Micha Stella, music and sound space design by Lorenzo Colocci.. International Short Film Competition Ciudad de Soria. (Soria). “ DÉSACORDÉ. Ropes performance more or less”, whit Alex Mino at La Corderie. (Marseille)… and the film EDÈN, with Nico Presence and Milena Ruzicka and music by Donato Cocca, which is going for its third selection in international short film festivals.
A día de hoy las cuerdas forman parte de mí, lo que me dan y lo que me quitan se entremezcla en mi trabajo tanto de forma explícita como implícita porque una gran parte de “las cuerdas que me habitan” es invisible.

¿el shibari está conectado con tu sexualidad?
¡Mi sexualidad es inseparable de mí! ¡Mis cuerdas son inseparables de mí!

¿Cuál fue tu actuación de cuerda favorita de todos los tiempos? ¿Por qué?
Hay muchas actuaciones de cuerdas que me “tocan”, algunas por su plasticidad, otras por su honestidad, por su humor, por su extravagancia, por su poética.
La primera performance que me fascinó fue la actuación de Shadow, (lamento no recordar los nombres de las otras dos personas sobre el escenario), en La Resistance Gallery durante un London Festival of The Art of Japanese Bondage, creo que fue en el 2012, fue una verdadera performance artística, independientemente del uso de las cuerdas, la solemnidad de la escena, el ritmo, la plasticidad, la osadía… ¡Me cautivaron!
He tenido la suerte de ver y disfrutar momentos de cuerdas de una belleza inconmensurable para mí, cuando vi a Iroha Shizuki entre las cuerdas de Akira Naka, a Ana Gutiérrez entre las de Yukimura, o a Felix Ruckert moviéndose en “autosuspensión”, sentí lo mismo que siento al contemplar una pintura de Chagall, o al escuchar la música de John Cage, me desborda la emoción y todo dentro de mi vibra ante el encuentro.

¿Cuál fue tu interpretación de cuerdas menos favorita de todos los tiempos? ¿Por qué?
En general me aburren las performances que son meras exhibiciones técnicas o las que introducen otros elementos escénicos  pero mantienen sujeta la estructura de la performance a patrones técnicos preestablecidos, pero alguna vez he llegado a irme de la sala ante lo que he considerado una absoluta barbaridad carente del menor sentido común. 

¿De dónde obtienes tu inspiración cuando actúas?
De todas partes, de lo que vivo, lo que leo, lo que escucho, lo que veo… Tengo un sistema de clasificación para ordenar lo que pienso que puede serme útil para trabajar y mantengo abierta  una línea de dialogo interna con lo que incluyo en estos archivos. 
Es muy importante para mí mantener clara la intención que diferencia la inspiración y la copia, pues a mi entender, la inspiración te enriquece y te lleva más allá, mientras que la copia termina por resultar un monólogo ajeno e invasor que ahoga tu propia voz.
En algunos talleres he compartido muchos de estos archivos, imágenes de la naturaleza, pinturas y esculturas clásicas y modernas, escenas de danza, textos de grandes literatos…

¿Cuánto planeas para tus actuaciones? ¿Qué crees que es importante para prepararse para una actuación?
Trabajo mucho construyendo el universo de una performance, desde que anoto una idea hasta que, eventualmente, llega al escenario, a veces pasan hasta dos años, aunque generalmente me lleva entre seis y nueve meses.
Construir el universo de una performance es para mí un trabajo intensivo y minucioso, voy nutriéndolo con imágenes, sonidos, lecturas, texturas… Podría decir que es algo así como construir detalladamente “un paisaje y un tiempo”, aprender “la partitura” resultante de corazón y después lanzarse al escenario en abierta improvisación, porque incluso en las performances más teatralmente elaboradas que he presentado en público, la improvisación es esencial e intrínseca a la representación. Necesito acompasar el latido con el espectador, pues lo que  intento, es crear un latido común desde el que, con humor, drama, expectación, sorpresa, complicidad… tratar de despertar la empatía, que es a mi entender, el mayor logro al que puedo aspirar desde el escenario; Despertar la empatía del otro, generar un momento de empatía común.

¿Qué consejo le darías a alguien que se inicia en la práctica de shibari por primera vez?
Creo que por muchos consejos que pudiera enumerar siempre me quedaría una lista de consejos imprescindibles por compartir, por esto, lo mejor que puedo decir es que jugar con cuerdas es una práctica de riesgo física y emocionalmente, y a mi entender, siempre hay que actuar en consecuencia de ello.

¿Hay algún momento en el que busques la fealdad en tu práctica o en tu arte?
Puedo entender que mi trabajo con cuerdas sea “fealdad” para el espectador, pero para mí, esa “fealdad”, es la expresión de una belleza visceral, una belleza intransigente que emerge indomable de la entrega a esa especie de “locura consciente” que es trabajar con las cuerdas manteniendo activa la voluntad de hacerlo desde una honestidad sin concesiones.

¿Es importante la fealdad para la expresión artística?
Para mí, es imprescindible.